Los pasos para una correcta evaluación temprana son un asunto importante para el crecimiento de los niños. Estos pasos típicos son atravesados principalmente de manera natural en el mejor de los casos. Se inician con los controles prenatales y los primeros estudios básicos previos al alta medico de un recién nacido y continúan en las reiteradas consultas con el médico pediatra de cada niño. Luego, en los primeros contactos con la vida escolar, la escuela también puede funcionar como un agente de alerta cuando algo no se da según los parámetros esperados.
La consulta pediátrica: La consulta con el médico pediatra, una vez que él bebe tuvo la alta médico del hospital, se da a partir de los primeros días de vida. Allí el médico pediatra es el principal agente de evaluación, diagnostico, derivación y promotor de la salud. De esto se desprende la importancia de que los médicos pediatras estén formados sobre los principales signos de alerta para sospechar de una alteración en el desarrollo y de los signos y síntomas típicos del EA
Estos son a grandes rasgos son:
- Falta de contacto visual
- Retraso en la intención comunicativa
- Retraso en la adquisición del lenguaje
- Alteración conductual e intereses restringidos
La escuela: La escolarización se inicia cada vez a edades más tempranas y muchos chicos llegan a ella a los dos años o incluso meses antes. Este primer contacto y la entrevista inicial con el gabinete psicopedagógico del colegio y con las maestras puede ser un gran paso de screening para detectar alteraciones en el desarrollo, la comunicación y la sociabilización. Muchas veces sucede que es la maestra la que pone en alerta sobre algunas cuestiones. Otros signos de alerta surgen más tarde, como en los casos de déficits de atención, dislexia, etc.…sobre todo porque algunos desafíos vienen más avanzada la escolaridad y es recién ahí cuando empiezan a notarse más las divergencias. Sea como fuere, estos remarcan la importancia de la formación docente y profesional dentro de las escuelas. Ellos también pueden funcionar como un factor de primer screening, no para hacer un diagnóstico, pero para poder dar aviso cuando algo llama la atención.
La consulta especializada: Una vez que las variables básicas del desarrollo fueron evaluadas y algo en toda esa transición marcó una señal de alerta, se llega a la consulta especializada con el neurólogo. Esta se vale de una primera entrevista familiar y el análisis de los informes médicos previos e informes escolares donde se observa la historia del:
- Embarazo y parto, enfermedades y hospitalizaciones
- Hábitos, alimentación y sueño
- Y los principales hitos evolutivos de la motricidad, interacción, comunicación y lenguaje, el juego y conductas típicas y atípicas observadas.
A partir de ahí cada médico indicará diferentes estudios. Desde estudios por imágenes, estudios de sangre, genéticos, auditivos y realizará o derivara al neuro psicólogo o al psicólogo especializado en desarrollo la realización de diferentes pruebas diagnósticas y neuropsicológicas que permitan dar luz a un diagnóstico. Según los signos y síntomas informados por la familia y su entorno y los primeros screenings, se inclinará por una u otra evaluación.
En el caso de la detección de autismo las escalas más utilizadas son
- M-CHAT – R (screening inicial que consta de una serie de preguntas a los padres). Su puntuación indica si hay que avanzar a una siguiente etapa de evaluación más profunda.
- ADI-R (entrevista para el diagnóstico de autismo, revisado)
- ADOS-2 (Escala de observación para el diagnóstico de autismo)
Es importante una correcta evaluación temprana del desarrollo en la historia de cada niño. Es importantísimo una correcta evaluación temprana para la detección del TEA. Si esta se da de manera integrada, si el sistema funciona desde sus diferentes actores de manera sincronizada, es la mejor manera de una detección precoz. La detección precoz permite iniciar un tratamiento temprano, cuanto más temprano se inicie el tratamiento ya sea para un niño del espectro autista o cualquier otro niño neurodivergente, mejor es para su desarrollo, crecimiento y adaptación a los desafíos que se le presenten.
Y por, sobre todo, siempre ante la duda, como padres, preguntar y consultar.