La construcción de la autoestima en niños y en niños con discapacidad: Un camino de pequeñas acciones y palabras

La autoestima es el amor propio que tenemos las personas. Es un sentimiento que surge de la interacción con nuestro entorno y la construcción que hacemos a lo largo de nuestro desarrollo y de nuestra vida de nuestra valía (valor personal). En los niños este autoconcepto se va construyendo lentamente. Casi, afortunada o desafortunadamente, imperceptiblemente. Y entonces, como padres cuando nos queremos dar cuenta, tenemos niños con una autoestima saludable, equilibrada o con baja autoestima. Y esa autoestima va a condicionar muchas de nuestras acciones y decisiones a futuro. Desde lo laboral, lo educativo, lo social, nuestra asertividad a la hora de tomar decisiones, riegos, de disfrutar, de cuidar el propio cuerpo, etc…

Por eso el construirla es algo que es una acción de artesano en la crianza, pero de suma importancia. Y es de suma importancia tanto para los niños en general y para niños que enfrentan una discapacidad. Estos últimos, acostumbrados asumir retos constantes, desafíos, esfuerzos y a sentirse muchas veces inadecuados o por debajo de lo que se espera para el rango de su edad pueden ver perjudicada su autoestima, como no, y de ahí la importancia de nuestro rol como padres.

¿Qué cosas pueden ayudar a construir una buena autoestima?

La construcción del autoestima en niños y en niños con discapacidad es un camino de pequeñas acciones y palabras que dependen de nosotros y en los que podemos estar atentos.

  • La mirada: El contacto visual, la mirada que le damos a nuestros hijos es clave. Le transmitimos con este acto tan necesario para el ser humano y tan fundante, que valen para nosotros. Valen nuestra mirada, nuestra atención, nuestro tiempo y conexión con ellos. Y la gestualidad que acompaña nuestra mirada también hace mucho. Estar atentos a nuestros gestos, nuestros niños, aunque distraídos, movedizos y ruidosos, son grandes observadores y sacan conclusiones.
  • El tiempo: El darles tiempo, aunque sea unos minutos en los días más desafiantes para los adultos, los ayuda a encontrar paz y tranquilidad. A sentirse respetados, tenidos en cuenta y valiosos. Un rato de juego, una charla y un abrazo un tiempo juntos les transmite nuestro amor, y el que queremos estar con ellos por que valen. Muchas veces los niños no hacen una lectura de que nuestro trabajo, pagar las cuentas, hacer las compras, es en pos y para ellos. Estar atentos a esto porque muchas veces en nuestra supervivencia de la vida diaria perdemos el foco. Y el tiempo en calidad y cantidad es importante para la construcción de la autoestima.
  • Las palabras: Palabras que hagan foco en lo que valen, en sus logros, en lo que valoramos de ellos. En nuestro amor y no siempre en lo que queremos corregir, o educar o sentimos que falta. Esto es fundamental en niños y más aún cuando el niño se enfrenta a una discapacidad. Nuestra atención puede estar tan centrada en compensar las faltas que nos olvidamos de que ellos son mucho más que eso. Hacer foco en sus dones, en su persona, en su “ser” en el mundo.

Disfrutar el camino de acompañar a nuestros hijos es central para la tarea de construir su autoestima. Por eso, la construcción de la autoestima en niños y en niños con discapacidad es un camino que debemos transitar los adultos de pequeñas acciones y palabras. La paternidad es un trabajo de suma responsabilidad, el corazón y la mente de nuestros hijos se encuentra en nuestras manos.

Escribinos

Si tenes dudas o consultas completá el siguiente formulario. Te responderemos a la brevedad.