El juego es una actividad fundamental en el desarrollo de cualquier niño. Es fundamental para el aprendizaje de muchas cuestiones vitales para un buen desarrollo: para la interacción social, la comunicación y la elaboración de diferentes vivencias de la vida del niño.
La motivación es el motor fundamental del juego. El niño va a jugar a lo que sea de su interés, lo que le guste y haga reír. El juego va cambiando a lo largo del desarrollo vital de cada niño, va mutando. Al principio el juego es un juego más individual basado en la estimulación sensorial que nos brinda el entorno. Luego el juego se vuelve simbólico, representacional, el famoso juego como sí. En sus comienzos este juego es un juego paralelo, en donde se disfruta el compartir con otros el momento de juego, pero posiblemente jugando en paralelo cosas distintas. Paulatinamente más hacia los cuatro años este juego empieza a ser compartido.
Justamente es este aspecto de compartido el que se vuelve un desafío a la hora de jugar con un niño del espectro autista. El niño tiende a jugar de manera aislada y sobre intereses restringidos, repetitivos y poco funcionales. Para el adulto que acompaña al niño, ya sea su padre, cuidador o terapeuta, convocar a la mirada es el primer paso en este primer jugar con el niño. La motivación es la base de todo este proceso. Al principio es encontrar aquellos aspectos que despiertan la motivación o el interés del niño, los que aumentan su nivel de atención y sus ganas de cooperar. Pueden ser burbujas, un globo, un juego de causa efecto, cosquillas suaves o hasta mismo alguna cara graciosas o ruido que haga el adulto. Tomarse el tiempo para explorar esto, para conocer al niño y ver qué disfruta. Cuando encontramos esto ir por allí para lograr la primer mirada, el primer contacto visual. Cuando esta mirada se logra es cuando el adulto vuelve a repetir el juego, ya sea con una nueva serie de burbujas, de cosquillas, de canciones, etc….
En esta dinámica de juego circular el timing es todo. Al jugar con un niño y suspendemos, frenamos el juego, buscamos que en esos segundos el niño nos vuelva a buscar con la mirada y sino lo logra, con algún esbozo de comunicación, de manera de favorecer este aspecto. Frenamos, el niño nos mira, vuelven las burbujas y las risas. Volvemos a frenar, esperamos, vuelve la mirada y volvemos a iniciar. Si esto deja de suceder, cambiar de juego, de propuesta, hasta volver a encontrar una que lo motive y así obtener su atención.
Así el juego se va volviendo un juego de interacción, de comunicación. El niño va internalizando el disfrute al jugar con otro, pautas de interacción y de comunicación. Paulatinamente enriqueciendo el juego y aprendiendo a abrirse a otros juegos que quizás no son los que hubiera elegido. A tolerar la espera, los turnos, la frustración, a tolerar los cambios, …Desde lo terapéutico el juego es la pieza clave para que el niño aprenda a sociabilizar y a comunicarse. También para que aprenda las diferentes palabras tanto desde su significado como desde lo expresivo, aspecto que puede verse disminuido en los niños del espectro autista.
En el juego en general se pueden dar momentos de juego con objetos y momento de juego sin objeto. Es importante que el adulto favorezca la aparición tanto del juego con objetos, objetos interesantes y que le diviertan al niño como del juego sin objeto, en donde la motivación pasa por interactuar con el otro. Volar como un avión, cosquillas, cantar una canción, jugar a que me escondo y aparezco y nos buscamos, etc…. Los objetos son un gran facilitador a la hora de jugar, pero si lo que buscamos en ese momento es un juego compartido es importante nosotros tener manejo del objeto y evitar que se aísle con él.
En los niños el juego es una actividad vital en infinidad de aspectos para su sano desarrollo. En el caso del niño del espectro autista también es fundamental y es clave encontrar estas diferencias a la hora de jugar con él de manera de lograr que se generen las condiciones para que sea un juego sano, enriquecedor y que lo lleve lentamente a la interacción con otros y al disfrute compartido.